30 marzo, 2015

Júzgalas por su ropa

¿Juzgas a la gente por su forma de vestir? ¿Generalizas sobre las personas por su apariencia? Desde Machirulos.com te invitamos a que SÍ lo hagas, te explicamos por qué.


Hace pocos días que hemos visto la última maniobra de victimización supina perpetrada por otra de esas organizaciones feministas sin ánimo de lucro (ay, que me da la risa), nacidas al calor de subvenciones crujientes y pensamientos progresistas. La campaña pretende recordar la discriminación que sufren las mujeres por su forma de vestir, y aparecen unas fotos acompañadas de una escala con una serie de adjetivos en función de la longitud de la falda o el escote, que van desde "mojigata" a "puta". Cuando lo he visto he decidido hacer mi propia campaña, con la pequeña diferencia que nosotros no contamos con subvenciones de miles de euros de asociaciones ni de papá Estado, ni una agencia de publicidad estupenda, ni apoyo técnico, ni donaciones, ni colaboradores. Parafraseando al maestro Eastwood cuando hablaba de su productora Malpaso, en Machirulos.com no necesitamos un equipo de veintiséis personas y una oficina preciosa. Con un pack de media docena de cervezas, un pc y una silla podemos trabajar.

discriminación machirulos
Auténtica campaña por la igualdad, by Max Mojo

SÓLO ELLAS SUFREN DISCRIMINACIÓN

Ante todo quisiera matizar que como cualquier persona de cualquier edad, raza o sexo, alguna o varias veces en mi vida he sido discriminado, vejado, golpeado, sufrido abuso de poder o burlas por parte de terceros y por diversos motivos. Dicho esto, creo que dejar ver de manera implícita y sibilina mediante esta campaña que SÓLO ellas sufren discriminación por su forma de vestir, es cuanto menos, arriesgado, por no decir una soberana y caliente bosta de vaca. Pero es que el tema de la vestimenta es un arma arrojadiza clásica para las estudiosas y estudiosos de la Licenciatura de Victimología. Podemos recordar los clásicos conflictos laborales por tema de uniformes: aquellas empresas donde se usa falda serán tildadas de opresoras por no poder llevar pantalón, mientras que si es al revés, el motivo de la protesta se invertirá. Me pregunto que le dirían a un empleado varón que propusiese a su patrón usar falda. Algo parecido al binomio pelo largo/piercings en caballeros, asunto que he vivido en primera persona. En algunas zonas costeras de España está prohibido pasear por la vía pública sin camiseta, medida que fué tomada pensando principalmente en los hombres.


También conviene mencionar el privilegio masculino en ciertos sectores de tener que acudir a tu puesto de trabajo con traje y corbata en los meses estivales, toda una ventaja cuando se alcanzan los 40º. Recordemos el cachondeo popular de los medios cuando Emilio Botín fué fotografiado con pantalón corto, y refresquemos la memoria de l@s más jóvenes que desconozcan que nuestros padres y abuelos tenían que lucir pantalón corto (corríjanme si me equivoco) hasta que entraban en el instituto, en invierno y en verano. Como podemos ver con todos estos ejemplos, la discriminación siempre es unidireccional hacia la mujer. Repitan conmigo: bullshit.


VISTEN COMO PUTAS

Es una expresión que suele oírse mucho, y que los defensores del bienpensar no dudarán de tildar de fascista a quien la emplee, claro que la palabra fascista ya es como la palabra "payo" refiriéndose a la moral: si no eres gitano, eres payo (judío, negro o inuit), y si no estás de acuerdo con mis ideas eres un fascista. Por cierto, he dicho gitano y negro, creo que eso es racista también. Pero atendiendo a cuestiones puramente objetivas, lo cierto es que en muchas ocasiones los atuendos que lucen algunas mujeres tienen un parecido más que razonable con el de las meretrices.


Si vistiesen como monjas, de faralaes, de domadoras de circo, o de buzo, pues seguiría siendo un hecho objetivo, no es una opinión personal ni un juicio de valor. Me gustaría aclarar que cuando toco este tema me refiero a mujeres adultas, de 20 o 25 para arriba. Las jóvenes y adolescentes tienen una personalidad aún por desarrollar y son altamente influenciables por los mass mierda, la moda, y otras pestes de este siglo. Esas sí que son víctimas de la estafa de la moda.


Pero es que el conflicto parte de un error de base garrafal, me refiero a creer en el hecho de que la mujer debe vestir, por imperativo absoluto, con ropa ceñida y/o enseñando cacho. Por otro lado vivimos en una sociedad en la que el desnudo no es socialmente aceptado, y por último, la atracción que siente un hombre al estimular su sentido visual no es cultural (esa suerte de socorrido Demonio de las teorías feministas que todo lo explica), sino que obedece a mecanismos biológicos primigenios. De hecho, estudios con resonancias magnéticas revelan que el cerebro del hombre responde a imágenes sexuales mucho más que el de la mujer, que apenas se estimula. Incluso mujeres que han reasignado su sexo al de varón referían el aumento de la libido y deseo sexual cuando iniciaban el tratamiento con testosterona.


TEORÍA DE LA COMUNICACIÓN

Emisor, mensaje, receptor, código y canal son los fundamentos de la comunicación. Cuando nos vestimos comunicamos cosas, aunque el feminismo pueda decir lo contrario, total, seguro que dice que los cactus son símbolos falocráticos heteropatriarcales. El código es la ropa, y el canal a través del que se difunde es el visual, es decir, la vista. Cuando una mujer se pone, por ejemplo, unos putishorts que dejan ver medio culo, está enviando un mensaje, y cuando el receptor es un hombre, lo interpreta de una forma. Como bien dijimos antes, enseñar el culo, en una sociedad que, para bien o para mal, no acepta el desnudo, implica connotaciones sexuales, y para ello tenemos que referirnos en esta improvisada clase multidisciplinar, al dimorfismo sexual en la Naturaleza, que son las diferencias en la fisionomía de machos y hembras de una misma especie. Por todos es conocido el plumaje de la cola del pavo real, que despliega para cortejar a la hembra, que seguro que le da calabazas por pagafantas y por opresor.


Cuando una mujer despliega sus rasgos distintivos como hembra, a saber, tetas y culo (los más básicos), está enviando un mensaje sexual. Sí, ya sabemos todos que en realidad no es ese el motivo, y argüirá unas chorradas de que es una mujer empoderada que toma sus propias decisiones, y tal y pascual. Pero hasta que las feministas inventaron esa pamplina, durante miles de años ha significado que querían mandanga, o coger, o como demonios queráis llamarlo. Si por ejemplo, los jóvenes pusiesen de moda la expresión "hijo de puta" para hablar en un registro cordial y educado, y asegurasen que no pretenden insultar, seguirían produciéndose situaciones, cuanto menos, lisérgicas: "Señor agente hijo de puta, ¿podría indicarme la calle x?". Seguramente terminaría en los calabozos por desacato a la autoridad, por mucho que insistiese en aclarar que la locución no es un insulto, sino una expresión swag de un hipotético lenguaje moderno y enrollado. Huelga decir que el policía era un cerdo fascista.

Cuando una prostituta va semidesnuda en una noche siberiana de enero, no lo hace por gusto, lo hace porque está transmitiendo un mensaje, está exponiendo su mercancía para que pueda ser vista. Cuando una mujer viste semidesnuda en una noche siberiana de enero o en una mañana de miércoles, ¿qué demonios está tratando de comunicar? ¿que está empoderada?


NO ME JUZGUES

"No juzgues a una persona por sus pintas", "no se puede generalizar" y "soy amigo de mis amigos", frases de a 0'60€ que gustan estar en la boca de la gente buena, la de verdad. Pero en realidad sólo un imbécil podría decir que no se puede generalizar, porque la generalización es la base de toda deducción y del pensamiento abstracto, y sin ese proceso seríamos como Starman en la Tierra, no podríamos adquirir conocimientos y seríamos víctimas de engaños, timos y accidentes. Generalizar es pasar de la excepción a la norma. Podemos afirmar con seguridad que de día sale el Sol, aunque haya excepciones en las que un eclipse hace que de día sea de noche. Si no tuviésemos la seguridad de que el sol va a salir todos los días no podríamos vivir. La cosa sería distinta si los eclipses fuesen un fenómeno habitual y aleatorio, y una putada.


Cuando alguien ve a una persona, consciente o inconscientemente hace una lectura en frío, y de manera más o menos deductiva e intuitiva construye un concepto mental. Los zapatos, el peinado, los gestos...de la misma forma que un detective recaba pruebas e indicios. Si descubres que tu nuevo vecino del tercero es integrante de ISIS no vas a pensar  "no hay que generalizar, a lo mejor es una bella persona que va por la senda equivocada". Cuando ves a una mujer adulta vestida como un putón puedes deducir una serie de cosas: seguramente es una persona insegura, con baja autoestima y necesidad de aprobación de terceras personas llamando la atención. También se puede deducir que no es discreta, es chabacana, se ajusta mal a las normas sociales, y en el jurado fashion de Cazamariposas la destrozarían. De alguna forma sabes que debajo de todas esas capas de maquillaje y tacones de vértigo se esconde una persona que no querrías que fuera tu nuera o una empleada de tu empresa.

CAMINO A LA IGUALDAD

Con todo lo dicho, si los hombres nos pusiésemos a la altura de las mujeres en la cuestión de la ropa, tendríamos que irnos al lado opuesto, es decir, si ellas van hipersexualizadas, nosotros tendríamos que hipermasculinizarnos. La moda habitual de las calles sería llevar camisas desabotonadas hasta el ombligo, botas altas por encima del pantalón (paquetero, of course), cadenas y esclavas de oro, gafas de espejo modelo policía, mondadientes en la boca, paquete de tabaco en la manga de la camisa, tupés... Un momento, ¿ese no era el estilo cañí-macarra ochentero que abundaba en la España de la estrenada democracia? Pues lo recuerdo como diana de mofa y befa, epítome del mal gusto y la chabacanería, y modelo a no seguir por la gente honrada.


También podríamos ir sin camiseta en verano, con minishorts paqueteros, o con leggings de lycra metidos por el culo. Se han hecho experimentos en forma de vídeos colgados en YouTube bajo el nombre de "bulge watchers" (mironas de paquetes) donde un hombre se calza unos pantalones ajustados marcando cimborrio, y las reacciones entre ellas no difieren mucho de las nuestras: miradas nerviosas, risas y comentarios, e incluso vídeos y fotos tomadas a traición con el móvil. Todo un ejercicio de verdadera igualdad.


CONCLUSIONES

Si queremos una sociedad donde exista una igualdad real, y no de feministas barriendo para su casa, habría que hacer campañas diciendo que no se juzgue a las PERSONAS: eso incluye a  metaleros greñudos, nerds jugadores de rol, gordos sin habilidades sociales, hikikomoris, calvos barrigones de mediana edad en paro, y mujeres si queréis, que también son criaturitas de Dios. Y por supuesto que cada uno se vista como le salga del alma, pero que no nos cuenten la película de que a los hombres no se nos juzga, o que en una isla desierta seguirían llevando tacones y eyeliner y reconozcan que necesitan una cuota mínima de miradas y comentarios para mantener a flote su maltrecho ego, como todo el mundo de alguna u otra forma. Para despedirme os dejo con algunos ejemplos más de moda hipermachirula que puede que algún día se vea por las calles como algo normal, aunque veo más posibilidades de ir todos con uniformes blancos y con la cabeza afeitada. Namasté.




2 comentarios :
  1. ¿Por qué está aceptado socialmente que una mujer vaya vestida medio desnuda, y no que vaya desnuda del todo?

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